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Informe sobre la Ejecución del Presupuesto Central y de los Presupuestos Locales del 2001 y sobre los Proyectos del Presupuesto Central y de los Presupuestos Locales del 2002(I)
2004/05/13


Estimados diputados:

Por encargo del Consejo de Estado, someto ante la presente Sesión de la Asamblea Popular Nacional el informe sobre la ejecución del presupuesto central y de los presupuestos locales del 2001 y sobre los proyectos de presupuesto central y de presupuestos locales para el 2002. Les pido que lo examinen y discutan, y también solicito las opiniones al respecto de los miembros del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.

En el año 2001, las diversas regiones y departamentos, bajo la certera dirección del Comité Central del Partido y el Consejo de Estado, y en cumplimiento cabal de las políticas de regulación y control macroeconómicos establecidas por la dirección central y de las exigencias planteadas para el trabajo financiero y económico por la IV Sesión de la IX Asamblea Popular Nacional, se esforzaron por expandir y fomentar la demanda interna y se empeñaron en impulsar las distintas reformas; como consecuencia, la economía de nuestro país creció de manera relativamente rápida, a pesar de la evidente desaceleración del crecimiento de la economía mundial. Sobre esta base, la Hacienda registró un considerable aumento en sus ingresos y optimizó en mayor medida la estructura de los gastos, lo que reforzó en forma obvia su apoyo al desarrollo de las diversas actividades económicas y sociales y le permitió cumplir debidamente el papel de regulación y control macroeconómicos.

Los ingresos y gastos fiscales de todo el país sobrepasaron el presupuesto y se logró controlar el déficit de la hacienda central dentro de los límites presupuestarios. En el 2001, los ingresos fiscales de todo el país ascendieron a 1.637.100 millones de yuanes (sin contar, al igual que en las cifras citadas más adelante, los ingresos derivados de la deuda pública), lo que supone 161.100 millones de yuanes más que los presupuestados, es decir, un incremento de 297.600 millones, o del 22,2%, sobre el año precedente. Los gastos fiscales del país fueron de 1.884.400 millones de yuanes, lo que supone 148.600 millones más que los presupuestados, es decir, un aumento de 295.700 millones, o del 18,6%, sobre el año anterior. El balance de los ingresos y gastos arroja un saldo negativo de 247.300 millones de yuanes.

Los ingresos de la hacienda central totalizaron 917.100 millones de yuanes, lo que supone 74.800 millones más que los presupuestados, es decir, un aumento de 158.300 millones, o del 20,9%, sobre el año anterior. Esa cantidad incluye los 857.800 millones de yuanes de los ingresos propios de la hacienda central, o sea, 74.800 millones más que lo presupuestado; y los 59.300 millones de yuanes entregados por las haciendas locales, suma igual a la presupuestada. Los gastos de la hacienda central totalizaron 1.176.900 millones de yuanes, esto es, 74.800 millones más que los presupuestados. Esa cifra comprende los 575.400 millones de yuanes de los gastos propios de la hacienda central, es decir, 9.100 millones menos que los presupuestados; y los 601.500 millones de yuanes pagados en concepto de subsidio a las haciendas locales, un aumento de 83.900 millones sobre lo presupuestado. El balance de los ingresos y gastos de la hacienda central arroja un déficit de 259.800 millones de yuanes, cantidad igual a los 259.800 millones de déficit presupuestario aprobados por la IV Sesión de la IX Asamblea Popular Nacional.

Los ingresos de las haciendas locales sumaron 1.380.800 millones de yuanes, lo que supone 170.200 millones más que los presupuestados, es decir, un aumento de 273.700 millones, o del 24,7%, sobre el año precedente. En esa cifra se recogen los 779.300 millones de yuanes de los ingresos propios de las haciendas locales, lo que supone 86.300 millones más que los presupuestados; y los 601.500 millones de yuanes de subsidios concedidos por la hacienda central, o sea, 83.900 millones más que los presupuestados. Los gastos de las haciendas locales sumaron 1.368.300 millones de yuanes, lo que supone 157.700 millones más que los presupuestados. Esa cifra incluye los 1.309.000 millones de yuanes de los gastos propios de las haciendas locales, un aumento de 157.700 millones sobre lo presupuestado; y los 59.300 millones de yuanes entregados a la hacienda central, suma igual a la contemplada en el presupuesto. El balance de los ingresos y gastos de las haciendas locales arroja un saldo positivo de 12.500 millones de yuanes.

Además de ello, los ingresos provenientes del endeudamiento de la hacienda central ascendieron a 460.400 millones de yuanes, de los cuales 199.900 millones se destinaron a pagar el principal de las deudas internas y externas, 259.800 millones a cubrir el déficit fiscal del 2001 y 700 millones a complementar el fondo de amortización de las deudas de la hacienda central. En el año 2001 los ingresos del fondo gubernamental central fueron de 105.300 millones de yuanes, y sus gastos, también de 105.300 millones de yuanes.

Las cifras de la ejecución del presupuesto arriba mencionadas podrán sufrir algunos pequeños cambios cuando se termine la elaboración y el resumen del balance final del presupuesto central y de los presupuestos locales.

La hacienda central y las haciendas locales lograron un considerable aumento en sus ingresos, y los gastos en algunos rubros tuvieron cambios relativamente grandes. En el 2001 los ingresos fiscales de todo el país crecieron en un 22,2% con respecto al año anterior. Esto se debe a la presencia de muchos factores especiales del aumento de los ingresos, además del crecimiento económico a paso firme, el continuo mejoramiento de la rentabilidad de las empresas y un mayor acrecentamiento del trabajo de recaudación y administración tributarias. Estos factores incluyen la sustitución del cobro adicional para la compra de vehículos automotores por el impuesto sobre dicha compra, y la sujeción de los ingresos emanados de este impuesto a la administración presupuestaria, lo que incrementó los ingresos en 26.600 millones de yuanes; la entrega al fisco como concepto especial de los ingresos procedentes de la reducción de las acciones estatales, lo que originó ingresos adicionales de 12.200 millones de yuanes, provenientes en su mayoría, estimada en 11.000 millones, de la disminución de las acciones estatales en el extranjero; y la entrega de los ingresos del Banco Popular de los años anteriores por valor de 18.800 millones. Según cálculos sobre factores cotejables, sin contar los elementos especiales del aumento, los ingresos fiscales de todo el país se incrementaron en un 17,9% frente al año anterior, y los de la hacienda central en un 14,5%.

En el año 2001, tanto los ingresos de la hacienda central como los de las haciendas locales registraron un incremento considerable, sobrepasando el presupuesto en 74.800 millones y 86.300 millones de yuanes, respectivamente. Sin embargo, como algunos de los ingresos aumentados estaban programados para fines prefijados, la Hacienda no podía designarlos a otros terrenos. Por otra parte, eran muchos los rubros de gastos prioritarios que requerían más asignaciones, y por eso, la Hacienda vino enfrentando una considerable presión respecto a los ingresos y gastos. Según lo estipulado por la “Decisión del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional sobre el fortalecimiento del examen y la supervisión del presupuesto central” al indicar que “los ingresos resultantes del sobrecumplimiento del presupuesto central pueden utilizarse para cubrir el déficit de la hacienda central y otros gastos necesarios”, y teniendo en cuenta las necesidades reales del desarrollo social y económico, dichos ingresos de la hacienda central se distribuyeron principalmente como sigue: 8.600 millones de yuanes para incrementar los gastos del rubro especial de transporte (cantidad del aumento de los ingresos derivados del impuesto sobre la compra de vehículos motorizados), 31.000 millones para completar el fondo nacional de seguridad social, 30.000 millones para incrementar los gastos en la construcción básica y 5.200 millones para aumentar los salarios del personal de los organismos administrativos e instituciones públicas. Los sobreingresos de las haciendas locales se utilizaron fundamentalmente para abonar los salarios impagados del personal de los organismos administrativos e instituciones públicas, poner en ejecución la política lanzada en el cuarto trimestre del año 2001 respecto al incremento de los salarios del personal de dichos organismos e instituciones, aumentar los gastos en los subsidios a la seguridad social, garantizar los gastos prioritarios en educación, ciencia, tecnología, agricultura y protección del entorno ecológico, y apoyar la reforma del sistema de circulación mercantil de cereales y otras necesidades de fondos.

Durante la ejecución del presupuesto central del 2001, algunos rubros sufrieron considerables cambios con respecto a lo presupuestado, debido principalmente a los impactos de dos factores: Primero, se implantaron o reajustaron algunas políticas en el transcurso de la ejecución del presupuesto. Por ejemplo, con el objeto de impulsar la demanda interna, el Estado volvió a incrementar, en octubre del 2001, los salarios del personal de los organismos administrativos e instituciones públicas; el Consejo de Estado reajustó el avance de la reforma de los impuestos y tarifas en las zonas rurales de acuerdo con la situación del ensayo de dicha reforma; y se multiplicaron en forma adecuada los índices de devolución de impuestos por motivo de exportación a fin de proseguir la ampliación de esta última. Y segundo, se transfirieron a las haciendas locales en el proceso de la ejecución algunos gastos originalmente propios de la hacienda central, como el caso de los gastos en construcción básica, prospección geológica, cultura, educación, ciencia y sanidad.

La política fiscal activa se aplicó en forma bastante satisfactoria, lo que permitió ampliar y promover la demanda interna. En el 2001, con arreglo a la exigencia de la dirección central, y previa aprobación de la IV Sesión de la IX Asamblea Popular Nacional, el Estado continuó ejecutando la política fiscal activa y emitió bonos públicos de construcción a largo plazo por un valor de 150.000 millones de yuanes, destinados a la construcción de infraestructuras. La inversión procedente de la deuda pública no sólo garantizó la oportuna iniciación y ejecución de importantes proyectos de explotación de las regiones occidentales como los relativos a la línea férrea Golmud (Qinghai)-Lhasa (Tíbet) y la transmisión de electricidad del Oeste al Este, sino que también contribuyó a la finalización de determinado número de importantes proyectos en ejecución. En total acumulado, hasta finales del 2001 se habían abierto al tráfico 25.500 kilómetros de carreteras; se habían construido 4.000 kilómetros de nuevas vías férreas, 1.988 kilómetros de líneas ferroviarias paralelas a las existentes para formar doble vía y 1.063 kilómetros de líneas electrificadas; se habían transformado las redes eléctricas rurales en 1.895 distritos, y se habían programado 781 proyectos de transformación técnica ya emprendidos de las empresas estatales clave con fondos procedentes de la deuda pública para este fin y con interés pagado por la Hacienda.

La política fiscal activa ejecutada durante cuatro años consecutivos ha desempeñado un papel de gran importancia para resistir la embestida de la crisis financiera asiática, contener la tendencia deflacionista, neutralizar la influencia producida por la desaceleración del crecimiento económico mundial y fomentar el desarrollo sostenido, acelerado y sano de la economía nacional. Los hechos demuestran que la decisión del Comité Central del Partido y del Consejo de Estado es del todo correcta. Es verdad que se ha ampliado en cierta medida la magnitud del déficit y deuda de la hacienda central, pero esto ha ayudado a elevar el nivel de la economía nacional en su conjunto y a incrementar con rapidez los ingresos fiscales del Estado. En el 2001, la hacienda central registró un déficit de 259.800 millones de yuanes, que representa un 2,7% del producto interno bruto (PIB), y un saldo de su deuda por valor de 1.560.800 millones de yuanes, o sea, un 16,3% del PIB, porcentajes éstos que se encuentran dentro de los límites de la seguridad. Con el continuo desarrollo de nuestra economía, se elevará aún más la capacidad de la Hacienda de resistir a los riesgos. Por otra parte, siempre hemos seguido muy de cerca los cambios operados en los diferentes índices relacionados y hemos adoptado ciertas medidas favorables para la prevención de los riesgos financieros. En primer lugar, hemos introducido reajustes racionales en la estructura de los plazos de la deuda pública, reduciendo el coste de la financiación y escalonando las fechas de amortización. En segundo lugar, a partir del 2000 hemos incluido en el presupuesto corriente los gastos en concepto de intereses de la deuda pública, separándolos del pago del principal. Y en tercer lugar, hemos reforzado la supervisión y administración de los fondos utilizados para los proyectos financiados con bonos públicos, y hemos implantado el pago centralizado por el tesoro público de los fondos procedentes de la deuda pública para algunos proyectos, en procura de mejorar el rendimiento de su utilización. En cuanto a algunos riesgos latentes de la Hacienda, que obedecen a razones históricas y se han acumulado por largos años, el Comité Central del Partido y el Consejo de Estado les han prestado mucha atención y han tomado las medidas pertinentes para resolverlos paso a paso.

Continuó el reajuste de la política de distribución de los ingresos y se hicieron esfuerzos para solucionar el problema de los atrasos en el pago de salarios en las entidades de base. En los últimos años, el Estado ha introducido reajustes adecuados en la política de distribución de los ingresos, incrementando cada año los salarios del personal de los organismos administrativos e instituciones públicas y elevando el nivel de subsistencia garantizado a los beneficiarios de la seguridad social. En el proceso de la aplicación de las políticas de reajuste salarial se han observado también atrasos en el pago de los salarios de los cuadros y empleados de algunos distritos y cantones. Según estadísticas presentadas por las autoridades locales, hasta finales del 2001 se habían registrado para ese año impagos de los salarios establecidos por la política unificada del Estado por valor de 6.500 millones de yuanes en las diversas localidades, lo que representaba el 1,8% del total de los salarios que se debían pagar. Esto ocurrió principalmente en los niveles de distrito y cantón de las regiones centrales y occidentales. A juzgar por los recursos financieros generales de las localidades, los ingresos propios de las haciendas locales han experimentado en los últimos años un incremento relativamente rápido, alcanzando los 779.300 millones de yuanes en el año 2001, o sea, un aumento de 138.700 millones sobre el año precedente. Sin embargo, debido al desequilibrio existente en el aumento de los ingresos de las diversas localidades y en la transferencia de pagos provincial a niveles inferiores y, además, al aumento excesivamente rápido del personal sustentado por la Hacienda, aún es difícil que las haciendas de algunos distritos y cantones garanticen el pago oportuno e íntegro de los salarios, aunque las haciendas locales han hecho denodados esfuerzos por resolver el impago. En años recientes, la hacienda central ha incrementado en forma notable la transferencia de pagos a las haciendas locales. Del año 1998 al 2001, sus gastos por concepto de subsidio concedido a las haciendas locales subieron de 332.100 millones de yuanes a 601.500 millones, lo que supone un incremento anual del 21,9%, es decir, 5,2 puntos porcentuales más que el promedio anual del aumento de los gastos propios de la hacienda central. En el año 2001, a pesar de una considerable presión de gastos en diversos aspectos, la hacienda central asignó, tan sólo para los gastos de carácter salarial, 89.200 millones de yuanes como fondos destinados a la transferencia de pagos. Con el fin de aliviar las dificultades enfrentadas en el pago de salarios por los distritos y cantones de las zonas subdesarrolladas en el Centro y Oeste del país, la hacienda central corrió con la mayor parte o la totalidad de los gastos financieros necesarios para la aplicación en dichas zonas de la política de distribución de ingresos reajustada a partir de 1999. Excepto en las nueve provincias y municipios bajo jurisdicción central del litoral, la hacienda central se encargó de todos los gastos de otras 22 provincias, regiones autónomas y municipios bajo jurisdicción central para la aplicación de la política lanzada en octubre del 2001 para el aumento de los salarios del personal de los organismos administrativos e instituciones públicas. Al mismo tiempo, la hacienda central programó especialmente 5.000 millones de yuanes anuales como fondos presupuestarios disponibles para solucionar el problema de demoras en el pago salarial en determinadas temporadas del año en las grandes provincias agrícolas.
Gracias a los esfuerzos mancomunados de los gobiernos de diversas instancias, en el 2001 se alivió en cierto grado el problema de pagos atrasados en los distritos y cantones, y algunas provincias, además de asegurar que no se produjeran “nuevas demoras” en el año, fueron solucionando gradualmente las “demoras anteriores” al 2000. En el 2002, acentuaremos el trabajo para procurar una solución relativamente satisfactoria de todos los atrasos en el pago salarial del año en los distritos y cantones.

La inversión en la seguridad social siguió aumentando y el sistema al respecto fue perfeccionándose. En los últimos años, para poner en práctica la decisión de la dirección central, la hacienda central ha incrementado en gran medida los gastos en la seguridad social. En el año 2001, pagó 98.200 millones de yuanes en este concepto, cifra 5,18 veces la de 1998. De dicha suma, 34.900 millones correspondieron al subsidio al fondo de seguros de vejez; 13.600 millones al subsidio a la garantía de la subsistencia básica de los trabajadores desplazados de sus puestos laborales en las empresas estatales; 2.300 millones al subsidio a la garantía del nivel mínimo de vida de la población urbana; 31.000 millones a la complementación del fondo nacional de seguridad social; y 8.400 millones a las pensiones de invalidez y fallecimiento y al socorro y bienestar sociales. A la vez que se intensificaba la inversión en la seguridad social, se establecieron cuentas especiales de la Hacienda para los fondos de subsidio a la seguridad social, asegurando la utilización de éstos para los fines prefijados, y se dieron pasos activos y seguros para impulsar el ensayo de la reforma para el perfeccionamiento del sistema de seguridad social en Liaoning y otros lugares. Según estadísticas, hasta finales del 2001 más de 47 millones de beneficiarios de la seguridad social en todo el país habían recibido subsidios procedentes de los fondos previstos para esta prestación en el presupuesto estatal. Además, con el fin de eliminar la anticuada capacidad de producción y reducir la excesiva, apoyar el cierre y la quiebra de las empresas conforme a la ley y asegurar la colocación de los trabajadores y la estabilidad social, en el 2001 la hacienda central asignó 13.500 millones de yuanes como fondos de subsidio al cierre y quiebra de empresas.

Se incrementó en mayor medida la inversión en la agricultura y se logró la consolidación permanente de este sector como base de la economía. En el 2001, la hacienda central aumentó la inversión en la agricultura por múltiples canales. En primer lugar, con el fin de impulsar y perfeccionar el experimento piloto de la reforma de los impuestos y tarifas en las zonas rurales y reducir de raíz la carga de los campesinos, la hacienda central asignó 3.300 millones de yuanes como fondos destinados a la transferencia de pagos para apoyar el mencionado experimento piloto en toda la provincia de Anhui y 106 distritos de otras regiones. En segundo lugar, se aplicó a conciencia la política de exención total o parcial de impuestos sobre la agricultura en las zonas víctimas de calamidades naturales y mala cosecha; en todo el año, las zonas damnificadas fueron eximidas total o parcialmente del pago de impuestos sobre la agricultura por valor de 5.000 millones de yuanes, incluidos 4.000 millones de yuanes de subsidios concedidos por la hacienda central. En tercer lugar, se incrementó la inversión de ayuda a las zonas pobres; la hacienda central asignó 10.000 millones de yuanes para esta ayuda, mejorando en mayor medida las condiciones de producción y vida de la población pobre en las zonas rurales. En cuarto lugar, se designaron 4.200 millones de yuanes para dar apoyo a la reconversión en bosques de las tierras de uso agrícola y a la reforestación en colinas y terrenos baldíos aptos para ella, lo que promovió la mejora del entorno ecológico de las regiones occidentales y aumentó los ingresos de los campesinos. En quinto lugar, se incrementó la inversión en el programa de protección de bosques naturales, la explotación integral de la agricultura, la ciencia y tecnología agrícolas y la industrialización de las actividades agrícolas, para los cuales la hacienda central designó 23.300 millones de yuanes. En sexto lugar, se aplicó la política de manejo autárquico del fondo de riesgo en la producción cerealista, para apoyar la profundización de la reforma del sistema de circulación mercantil de granos y aumentar los ingresos de las principales zonas cerealícolas y las familias campesinas dedicadas exclusivamente a la producción agrícola. La hacienda central aumentó en 4.900 millones de yuanes los gastos en el manejo autárquico del fondo de riesgo en la producción cerealista para dichas zonas y concedió 17.300 millones de yuanes como subsidio al fondo local de riesgo en dicha producción, cifra que representó un 57% del monto total para el manejo autárquico.

Se incrementó en forma paulatina la inversión en la ciencia y la educación y se aplicó con eficacia la estrategia de vigorizar el país a través de ambos sectores. En el 2001, los gastos de la hacienda central para la educación alcanzaron los 21.300 millones de yuanes. Esta suma incluye 4.100 millones de yuanes como asignaciones para la educación aumentadas en el 2001 por la propia hacienda central según la exigencia de la dirección central de incrementar en un punto porcentual por año, conforme a un mismo método de cálculo, los gastos propios de la hacienda central en este concepto entre el año 1998 y el 2002; 1.000 millones de yuanes destinados a la puesta en práctica de la segunda etapa del “Programa estatal de educación obligatoria en las zonas pobres”, gracias a lo cual 32 distritos, municipios y distritos urbanos más aprobaron la verificación estatal del trabajo de generalizar, en lo básico, la educación obligatoria de nueve años y alfabetizar en lo fundamental a los jóvenes y adultos; y 2.600 millones de yuanes como subsidios especiales concedidos a las haciendas locales para la ejecución del “Programa nacional de reconstrucción de edificios en mal estado en las escuelas primarias y secundarias rurales”, que permitió reconstruir una superficie de 17 millones de metros cuadrados. En el 2001, los gastos de la hacienda central para la ciencia y tecnología llegaron a 37.300 millones de yuanes, un aumento del 29,5%. Esta cantidad comprende, como asignaciones especiales, 1.600 millones de yuanes para el fondo estatal de ciencias naturales, 600 millones para el plan estatal de investigación básica clave, 2.500 millones para el programa estatal “Marzo de 1986”, y 2.300 millones destinados al ensayo del programa de innovación intelectual de la Academia de Ciencias de China.

En términos generales, la ejecución del presupuesto del 2001 fue positiva. Sin embargo, tenemos plena conciencia de que subsisten algunos problemas en las operaciones fiscales que necesitan resolverse urgentemente. Además del desequilibrio entre los incrementos en los ingresos fiscales y de ciertas dificultades existentes en una parte de las haciendas distritales y cantonales, se mantiene la gravedad de fenómenos como la falta de reglamentación en la administración financiera, el relajamiento en la aplicación de la disciplina financiera y económica, el desorden financiero y tributario y la pérdida y despilfarro de fondos. Algunos de estos problemas se han ido acumulando por muchos años, y otros se deben a carencias en el cumplimiento de la reforma y nuestro trabajo. Prestaremos gran atención a estos problemas y adoptaremos medidas enérgicas para resolverlos a conciencia.



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http://www.china.org.cn/spanish/25530.htm



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