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El Desarrollo de la Modernizacion del Tibet (2)
2008-04-10

2. Éxitos de la modernización tibetana

Durante los últimos 50 años, bajo la dirección del gobierno central y el apoyo del pueblo de todo el país, el pueblo tibetano de las distintas etnias ha hecho incansables esfuerzos, avanzando sin cesar por el camino hacia la modernización y consiguiendo notables éxitos, reconocidos por todo el mundo.

La economía alcanzó importantes logros. Durante los últimos 50 años, el sistema económico y la estructura económica conocieron enormes cambios y el volumen global de la economía ha experimentado gigantescos saltos adelante, despidiéndose definitivamente de la aislada economía natural latifundista, y avanzando hacia la economía de mercado moderna. En 2000, el PIB de la región autónoma llegó a 11.746 millones de yuanes, duplicando el de 1995, y cuadruplicando el de 1990. Esta cifra es más de 30 veces la de antes de la liberación pacífica. La estructura económica va racionalizándose. En el PIB, el porcentaje del sector primario bajó del 99 por ciento de cincuenta años antes al 30,9 por ciento, y el porcentaje de los sectores secundario y terciario ascendió hasta el 23,2 y 45,9 por ciento respectivamente.

La industria moderna creció de la nada, y poco a poco se ha convertido en un importante pilar para fomentar el acelerado desarrollo económico de la región autónoma del Tíbet. Hasta hoy, se han instituido más de 20 ramas industriales, tales como la industria energética, la ligera, la textilera, la de maquinaria, la silvicultora, la minera, la de materiales de la construcción, la química, la farmacéutica, la de imprenta y la alimenticia. Del sistema industrial moderno con peculiaridades locales del Tíbet, se han destacado una serie de empresas de renombre nacional, tales como la cerveza Lhasa, los medicamentos Qizheng y las motocicletas Zhufeng. En 2000, el sector secundario tibetano ya contaba con 482 empresas de nivel cantonal para arriba y alcanzó un valor agregado de 2.721 millones de yuanes.

Las industrias infraestructurales, como la energética y el transporte, crecen vigorosamente. La industria eléctrica ha formado un sistema de generación eléctrica con nuevos elementos energéticos, complementarios entre ellos. Además de las centrales hidroeléctricas, que son las principales, se han instalado centrales de generación eléctrica con energía geotérmica, eólica y solar. En el año 2000, en la región autónoma había 401 centrales eléctricas de variada índole, con una capacidad instalada de 356.200 kilovatios, que generaban anualmente 661 millones de kilovatios/hora. Antes de la liberación pacífica, en el Tíbet había solamente una pequeña estación eléctrica de 125 kilovatios. Esta pequeña estación servía sólo a los pocos nobles y funcionaba de vez en cuando. Entre los dos casos se presenta un evidente contraste. Se ha formado una red tridimensional de transporte, en la cual las carreteras juegan el principal papel, y las líneas aéreas y los conductos se desarrollan armoniosamente, con lo cual se pone punto final a la historia de falta total de carreteras en el viejo Tíbet. En la actualidad, se ha construido una red de carreteras con Lhasa como centro y las carreteras Qinghai-Tibet, Sichuan-Tíbet, Xinjiang-Tíbet, Yunnan-Tíbet y China-Nepal como las vertebrales. Esta red incluye 15 carreteras troncales y 375 carreteras secundarias, y se extiende por todas partes del Tíbet. Las carreteras tibetanas, que tienen un kilometraje total de 22.500 kilómetros,  llegan a todas sus capitales distritales y al 80 por cientos de sus cantones. La región autónoma del Tíbet tiene dos aeropuertos para vuelos civiles, el de Gonggar en Lhasa y el de Bamda en Qamdo, y ofrecen vuelos nacionales e internacionales de Lhasa a Beijing, Chengdu, Xi'an, Xining, Shanghai, Diqing de Yunnan, Kunming, Hong Kong y Kathmandu de Nepal. Se ha construido el conducto de petróleo más alto sobre el nivel del mar del mundo, de 1.080 kilómetros de largo, entre Golmud y Lhasa, a través del cual se transporta más del 80 por ciento del petróleo del Tíbet. En junio de 2001, se inició la construcción de la línea ferroviaria que va a conectar al Tíbet con el resto del país. En el futuro no lejano el Tíbet dirá adiós a su historia sin líneas ferroviarias.

El sector terciario constituye la mayor rama industrial del Tíbet. Se han expandido velozmente el comercio moderno, el turismo, las telecomunicaciones, los servicios de comida y bebida, los servicios culturales, y la tecnología informática, inexistentes en el viejo Tíbet. Las telecomunicaciones han conocido un gran desarrollo adelantado y han configurado una red de telecomunicaciones de nivel avanzado en la edad moderna. Esta red de telecomunicaciones tiene a Lhasa como centro y cubre toda la región autónoma por medio de cables de fibras ópticas y satélites. Los mismos permiten diferentes formas de enlace, como la conmutación de control programado, la transmisión por satélite, las telecomuni-caciones digitales y móviles. En el año 2000, los servicios de telecomunicaciones y correro del Tíbet generaron 384 millones de yuanes, con un ingreso de 123 millones de yuanes; dichas cifras son 179 y 1.086 veces las de 1978. Durante más de 20 años, se incrementaron anualmente a un promedio de 26,6 y 24,3 por ciento. A finales de 2000, la región autónoma tenía una capacidad instalada de 170.200 teléfonos fijos y 111.100 usuarios y una capacidad instalada de 123.000 teléfonos móviles y 72.300 usuarios. En la región autónoma funcionaban 9 estaciones de Internet con 4.513 usuarios. En el año 2000, el sector terciario logró un valor agregado de 5.393 millones de yuanes, el primer puesto en el PIB del Tíbet.

El modo de producción de la agricultura y de la ganadería experimentó cambios radicales. La productividad y la eficiencia de la producción se han elevado en gran medida. A partir de la liberación pacífica, el Estado invirtió numerosos fondos en las instalaciones básicas de las tierras cultivadas y las obras hidráulicas, y desarrolló numerosos proyectos básicos para la agricultura y la ganadería, entre los cuales se destaca la explotación general del valle central de  los "tres ríos" (el Yarlungzangbo, el Lhasa y el Nyangqu). Se mejoraron en gran medida las condiciones de la producción agrícola y ganadera del Tíbet. Los campesinos y los pastores tibetanos dejaron de cultivar las tierras y criar los ganados a merced de los cambios climáticos, extendiendo el uso de la ciencia y tecnología agrícolas y ganaderas, tales como abono científico de fertilizantes, la crianza científica para obtener mejores semillas y variedades de ganado, la prevención y tratamiento científicos de las plagas de insectos, así como la crianza científica de ganados, y el reajuste del ganado. Se ha elevado el nivel de mecanización y la productividad de la agricultura. La producción agrícola y ganadera se está modernizando. En el año 2000, el sector primario del Tíbet obtuvo un valor agregado de 3.632 millones de yuanes, la producción cerealera fue de 962.200 toneladas, y los ganados en corral fueron 22.660.000 cabezas. Esto permite al Tíbet autoabastecerse de cereales y aceites. En la región autónoma, la posesión per cápita de carne y leche es superior al promedio nacional.

El nivel de urbanización se eleva constantemente. El viejo Tíbet se hallaba en un estado de economía natural, y carecía de la fuerza motriz para el desarrollo urbano. Las ciudades y poblados eran escasos y pequeños. Lhasa, con la mayor población, tenía apenas unos 30 mil habitantes. Los otros poblados, cuyas poblaciones eran relativamente grandes, no eran sino unas grandes aldeas con varios miles de habitantes, y no podían considerarse como ciudades. Incluso en la misma Lhasa no había un sistema completo para la administración urbana, no había casi construcciones públicas y las funciones de dicha área eran sumamente escasas. Hoy en día, la envergadura de Lhasa aumenta al mismo ritmo del desarrollo industrial. En el año 2000, en la región autónoma hay dos municipios independientes, 72 distritos y barrios y 112 poblados independientes, con una población urbana total de 491.100 habitantes, y una superficie urbana de 147 kilómetros cuadrados. La función urbana de las ciudades y poblados se va perfeccionando constantemente. Las calles, el sumistro de agua, la seguridad pública, y los servicios comunitarios se han llegado a sistematizar, y pueden satis-facer en lo fundamental las necesidades de la vida de los pobladores y las necesidades del desarrollo económico de las ciudades. Se está modernizando la administración urbana y la protección ambiental. El área verde pública urbana per cápita es de 10,27 metros cuadrados, y la tasa de cobertura de la forestación es de 24,4 por ciento. El índice del medio ambiente urbano se encuentra en el primer puesto del país. En el Tíbet se ha conformado ya conjuntos de ciudades y poblados con Lhasa como centro, y se está configurando una estructura económica, en la cual las ciudades y poblados son los núcleos y las zonas adyacentes se desarrollan bajo su influencia. Así que se ha combinado el desarrollo de las ciudades y poblados con el de las zonas rurales.

La apertura al exterior surtió evidentes efectos. Gracias a la reforma y la apertura, el comercio nacional e internacional y el turismo han conocido un desarrollo nunca visto antes, se han reforzado sus relaciones y su cooperación con el interior del país y con el mundo. El sistema regional de mercados del Tíbet ya ha toma cuerpo inicial, y se está nivelando gradualmente con los otros sistemas de mercados nacionales e internacionales. Numerosos campesinos y pastores salen de las zonas rurales, se integran a la marea de la economía mercantil y empiezan a administrar sus negocios. Mercancías procedentes de todo el país y de distintos lugares del mundo entran en el Tíbet y hacen prosperar los mercados urbanos y rurales y enriquecen la vida de los tibetanos. Numerosos productos peculiares de renombre y de calidad y productos manufactureros especiales de la etnia tibetana entran en los mercados nacionales e internacionales. El comercio se desarrolla vigorosamente, y da enérgico impulso a la industria de procesamiento de productos agrícolas. La producción agrícola y ganadera se está comercializando. El Estado ha elaborado una serie de políticas preferenciales para estimular y atraer empresas nacionales e internacionales a invertir y administrar empresas en la región autónoma, lo que ha ampliado en gran medida el intercambio y la cooperación económicos de la región autónoma con el exterior. En los últimos 5 años, el Tíbet obtuvo una inversión extranjera contratada de 125 millones de yuanes. En el año 2000, el monto global de la importación y la exportación de la región fue de 130 millones de dólares, con 113 millones dedicados a la exportación.

Como "Techo del Mundo", la región autónoma del Tíbet atrae, por sus paisajes naturales, costumbres y hábitos pecu-liares, a turistas nacionales y extranjeros. La ruta turística por el Tíbet es sumamente popular. En el año 2000, la región autónoma atendió a 598.300 turistas nacionales y extranjeros, entre los cuales los últimos fueron 148.900, y consiguió un ingreso directo del turismo de 780 millones de yuanes y un ingreso indirecto de 2.980 millones de yuanes, dichas cifras representaron el 6,6 y 25,38 por ciento del PIB de la región autónoma.

El medio ambiente y la economía se vinculan armó-nicamente. El medio ecológico del Tíbet es bastante débil. La explotación de la región autónoma a gran escala significa inevitablemente una alta presión sobre la protección del medio ambiente. Después de aplicada la política de reforma y apertura, el gobierno central y el gobierno local del Tíbet perseveran siempre en la estrategia de desarrollo sostenible, programan y planifican el desarrollo paralelo de la protección ambiental y la construcción económica, considerándolas siempre como un conjunto inseparable. En los estudios de la factibilidad, el diseño y la construcción, así como el funcio-namiento, de los proyectos ingenieros, se considera plena-mente la protección del medio ambiente, promoviendo así la vinculación armoniosa del medio ambiente y la economía. El Tíbet elaboró y puso en práctica Los Reglamentos de Protección del Medio Ambiente, Los Reglamentos de Administración de los Recursos Geológicos y Minerales, y medidas de práctica y reglas detalladas acerca del la Ley de Administración de la Tierra, la Ley del Agua, la Ley de Conservación del Suelo y Agua, la Ley de la Pradera, la Ley de Protección de la Fauna Salvaje. Estos documentos legales han conformado todo un sistema administrativo y supervisor eficaz para proteger el medio ambiente y tratar la contaminación. La mayoría de las selvas, ríos, lagos, praderas, tierras húmedas, glaciares, montañas nevadas y animales salvajes y plantas silvestres reciben una protección relativa-mente buena, mientras se conservan de modo aceptable el agua y el aire. En el Tíbet se han establecido de forma sucesiva 18 reservas naturales de nivel nacional y provincial, entre ellas la de Qiangtang, la montaña Qomolangma y la Gran Garganta del Río Yarlungzangbo. La superficie total de las reservas naturales ocupa la mitad de la nacional. Estas reservas naturales desempeñan un importante papel en la protección y mejoramiento del vulnerable medio ecológico local. En años recientes, el Tíbet ha invertido más de 50 millones de yuanes para tratar el aire y líquidos residuales de la cervecería de Lhasa, la central eléctrica de Yangbajain, la talabartería de Lhasa, el Hospital del Pueblo de la Región Autónoma, la planta de cemento de Lhasa, etc., mejorando efectivamente el ambiente de las ciudades y la calidad de las aguas de sus cercanías. Desde 1991, el Tíbet ha hecho una inversión acumulativa de 900 millones de yuanes en proyectos de explotación de la zona de los "tres ríos". Estos proyectos han jugado un activo papel en la prevención de la pérdida del agua, la erosión del suelo y de la desertización, con la construcción de obras hidráulicas, el mejoramiento de las praderas, la transformación de las tierras cultivadas de bajo rendimiento y la siembra de árboles en grandes exten-siones de tierra. Como resultado, la sociedad, la economía y el medio ambiente progresan de manera armoniosa. Los índices de las evaluaciones del medio ambiente demuestran que la ecología tibetana sigue siendo objetivo primario y es la mejor de todo el país. Tras iniciarse la estrategia de desarrollo del Occidente y ponerse en práctica el espíritu de la cuarta conferencia de trabajo sobre el Tíbet del gobierno central, la región está intensificando su protección del medio ambiente, y planea invertir, hasta mediados del actual siglo, 22.700 millones de yuanes en la construcción de 160 importantes proyectos de protección ecológica, para que el medio ecológico del Tíbet sea protegido y mejorado en la medida aún mayor.

La educación, la ciencia y la tecnología y la medicina progresan velozmente. En el viejo Tíbet no existía ninguna escuela en el sentido moderno. Los monasterios monopo-lizaban la educación. Sólo menos del 2 por ciento de los niños en edad escolar podrían ir a la escuela. El analfabetismo superaba el 95 por ciento entre los jóvenes y adultos. Hoy en día, la educación se ha generalizado entre el pueblo. Las grandes masas populares disfrutan del derecho a la educación. El Estado invirtió grandes fondos en la educación. En la región autónoma, se ha formado un sistema educativo, relativamente completo, que comprende la edu-cación regular, la infantil, la de adultos, la profesional y la especial. En el año 2000, en la región autónoma había 956 escuela de diverso tipo, con 381.100 estudiantes. El ingreso a las escuelas se elevó al 85,8 por ciento entre los niños en edad escolar. El analfabetismo bajó al 32,5 por ciento. Un total de 33 mil personas recibieron educación universitaria, para un 12,6 por cada mil pobladores tibetanos, porcentaje mayor que el promedio nacional. El Tíbet cuenta con sus propios licenciados y doctores y también tienen una gran cantidad de especialistas y eruditos de renombre nacional.

La ciencia y la tecnología modernas nacieron de cero en el Tíbet y se han desarrollado rápidamente. Antes de la liberación pacífica, en la región autónoma no había ningún organismo moderno de investigación científica. Incluso las tecnologías aplicadas como el calendario astronómico estaban cubiertas de un velo de misterio religioso y monopolizadas por los monasterios. Durante los últimos 50 años, el gobierno central y el gobierno local tibetano han prestado suma atención a la investigación científica y a la generalización y la aplicación de la ciencia y la tecnología, han establecido 25 centros de investigación científica con 35 mil científicos y técnicos profesionales. Las ramas de investigación abarcan, la historia, la economía, la población, el idioma, la religión, la agricultura, la ganadería, la silvicul-tura, la ecología, la biología, la medicina y la farmacología tibetanas, el lago salado, la geotermia, la energía solar, etc. Entre estas ramas, la tibetología, la ecología de meseta, la medicina tibetana y otras se hallan en el nivel avanzado del país, y se han destacado una serie de frutos académicos de renombre internacional.

El servicio médico y la sanidad han conocido un desarrollo vigoroso. En el viejo Tíbet, los nobles feudales y los monasterios monopolizaban la medicina y la farmacología tibetanas, reinaba una extrema escasez de medicamentos y de servicio médico. Los pobladores enfermos no tenían con qué pagar el servicio médico y no había donde podían tratarse sus enfermedades. Ahora el Tíbet ya ha edificado una red de servicio médico y sanidad que tiene a Lhasa como su centro y se extiende por todas las zonas urbanas y rurales. En esta red de servicio médico, se combinan las medicinas tradicional china, occidental y tibetana. La medicina y la farmacología típicas de la etnia tibetana se han difundido a diversos lugares del país, granjeándose la acogida de todo el pueblo chino y en buena medida del mundo. En el año 2000, funcionaban 1.237 organismos de servicios médicos en la región autónoma, con 6.348 camas de hospital y 8.948 profesionales. El porcentaje de camas de hospital y de técnicos de salud por cada mil personas supera el promedio nacional. En la actualidad el servicio médico cooperativo cubre el 80 por ciento del Tíbet. La vacunación planificada de los niños llega al 97 por ciento. Se han producido cambios definitivos en la situación de escasez de medicamentos y de servicio médico y la salud popular ha dado un gran salto cualitativo. Se ha reducido hasta 8 por cada mil la incidencia de la viruela, la cólera, las enfermedades venéreas, el tifus, la escarlatina, el tétanos y otras enfermedades contagiosas, así como enfermedades endémicas, que atacaban con frecuencia a los habitantes del viejo Tíbet. Algunas de estas enfermedades ya se han extinguido. La tasa de mortalidad de las parturientas y embarazadas ha descendido del 50 por mil de 1959 a alrededor de 7 por cada mil. La tasa de mortalidad de los recién nacidos ha bajado de 430 por mil a 6,61 por mil. La expectativa de vida promedio se ha prolongado de los 35,5 años de los años 50 del siglo XX a los 67 años de hoy. El crecimiento demográfico era sumamente lento en el viejo Tíbet. En más de 200 años antes de los años 50, la población tibetana oscilaba siempre alrededor de un millón de habitantes (Según un censo demográfico, realizado por el gobierno de la dinastía Qing entre 1734 y 1736, había en el Tíbet 941.200 personas; y en 1953 el gobierno local del Tíbet encabezado por el Dalai Lama declaró al gobierno central que había en el Tíbet un millón de personas. Esto demuestra que en 200 años la población tibetana sólo se incrementó en 58 mil personas.) En cambio, en los más de 40 años después de la reforma democrática, la población tibetana llegó a ser de 2.598.300 personas, para un incremento de 1,6 veces.

Los deportes tibetanos han progresado notablemente. En la región autónoma se han construido una cantidad de insta-laciones deportivas conforme a los criterios y normas inter-nacionales, al tiempo que se han normalizado y popularizado una serie de deportes típicos de la región. Varios deportes tradicionales del Tíbet se han popularizado en distintos lugares del país y han llegado a extenderse en las competencias en toda la nación. Numerosos deportistas de alto rendimiento han ganado sobresalientes resultados en los distintos eventos y torneos deportivos nacionales. El alpinis-mo tibetano se halla siempre en el primer puesto del país. En 1999, el Tíbet y Beijing, capital de la República Popular, celebraron juntos el Sexto Encuentro Deportivo Nacional de las Minorías Étnicas, y el nivel deportivo del Tíbet se ha elevado aún más.

Se promociona, protege y desarrolla la excelente cultura tradicional. El Estado ha destinado grandes fondos y una gran cantidad de oro y plata a la reparación y protección de las importantes reliquias históricas del Tíbet. El Palacio de Potala y el monasterio de Jokhang fueron catalogados como patrimonios culturales de la humanidad por la UNESCO. Con la ayuda especial del Estado, se ha consumado la revisión de Tripitaka (Gangyur y Tengyur) en tibetano. Esta obra literaria, de la secta Bon y conocida como la "Enciclopedia de la sociedad antigua del Tíbet" se ha ordenado y se ha editado integral. El Rey Gesar, que tenía más de 200 tomos, circulaba oralmente entre el pueblo y se conoce como la "Epopeya de Homero del Este". Con el enérgico apoyo del Estado y un esfuerzo de varias décadas, se han recopilado más de 300 tomos en manuscritos y xilografías. Se han editado más de 70 tomos en tibetano, más de 20 tomos en el idioma han y ciertos tomos en inglés, japonés y francés. Las canciones populares, las danzas folklóricas, las óperas locales y otras formas artísticas se han innovado y desarrollado, logrando nuevas y mejores formas de expresión, y han subido a escenarios importantes. Con una inversión del Estado se ha construido el Museo del Tíbet, la Biblioteca del Tíbet, salas de exposición, cines y otras instalaciones culturales, dotados de avanzados equipos y de funciones completas, lo que terminó con la historia tibetana sin instalaciones culturales. En el año 2000, en la región autónoma había más de 400 salas artísticas y culturales, y 25 conjuntos artísticos profesionales de distintos tipos. Entre ellos, el Conjunto de Cantos y Danzas de la Región Autónoma, el Conjunto de la Ópera Tibetana y el Teatro Tibetano son los más importantes. Además de estos conjuntos profesionales, trabajaban más de 160 compañías no profesionales y 17 compañías itinerantes de espectáculos artísticos de nivel distrital, satisfaciendo las necesidades culturales de las amplias masas populares.

Se respetan las peculiaridades étnicas de los tibetanos y se las promueve de manera científica. Según la ley, la región autónoma tiene el derecho a decidir los asuntos regionales ateniéndose a las características políticas, econó-micas y culturales, a elaborar leyes y reglamentos y a aplicar de manera flexible o no aplicar, previa autorización, las resoluciones de los órganos superiores del Estado. Desde 1965, la asamblea popular de la región autónoma y su comité permanente elaboraron y promulgaron más de 160 leyes y reglamentos regionales, que atañen a la construcción del Poder, el desarrollo económico, la educación cultural, el idioma y la escritura, la protección de las reliquias históricas, la fauna salvaje, y los recursos naturales. Estas leyes y reglamentos regionales han garantizado efectivamente los intereses peculiares de los tibetanos. Por ejemplo, además de las fiestas nacionales estipuladas por la ley, los órganos de poder y administrativos tibetanos incluyeron en las vacaciones de la región autónoma varias fiestas tradicionales de la etnia tibetana, tales como el "Año Nuevo del Calendario Tibetano" y la "fiesta de Shooton". Considerando la situación natural y geográfica especial del Tíbet, la región autónoma estipuló un horario laboral de 35 horas semanales, 5 horas menos que el estipulado por la ley nacional.

La libertad de creencia religiosa, las costumbres y los hábitos del pueblo tibetano son objeto de protección. Según las estadísticas, a partir de la década de los 80 del siglo XX, el Estado transfirió al Tíbet más de 300 millones de yuanes, y una gran cantidad de oro, plata y otros materiales para reparar y proteger los monasterios. El Estado designó más de 55 millones de yuanes a la reparación del Palacio de Potala. Esta obra, que duró más de 5 años, es la mayor reparación del Palacio, en la que más dinero se ha invertido durante varios cientos de años. En la actualidad, en el Tíbet hay 1.787 monasterios o locales de servicios religiosos y más de 46 mil monjes o monjas internos. Se celebran normalmente las importantes fiestas y actividades religiosas. Todos los años, más de un millón de creyentes peregrinan a Lhasa para venerar al Buda y quemar inciensos. Los tibetanos conservan todavía sus hábitos y estilos tradicionales del vestir, la comida y la vivienda. Sobre esta base, han asimilado también muchas costumbres civilizadas y modernas en lo tocante al vestir, la comida, la vivienda, los viajes, las bodas, el funeral, etc. La vida del pueblo tibetano se hace cada vez más rica.

Se protege efectivamente la libertad del pueblo tibetano para estudiar, utilizar y desarrollar el idioma y la escritura de su propia etnia. El gobierno instituyó el Comité Orientador del Idioma Tibetano y organismos de traducción, los cuales se encargan especialmente de promover el estudio, el uso y el desarrollo del idioma tibetano. El tibetano es la asignatura principal de las escuelas de diferentes tipos y de distintos niveles. El Tíbet ha redactado y traducido libros de texto y manuales de referencia en tibetano para todos los cursos desde la primaria hasta el segundo ciclo de la secundaria. La Universidad del Tíbet ha redactado 19 tipos de materiales de enseñanza de letras y humanidades y ha empezado a probarlos en las clases. Las leyes, los reglamentos, las resoluciones, los documentos oficiales, los anuncios de las asambleas populares y los gobiernos tibetanos, así como los tableros de los organismos y de los lugares públicos están siempre escritos a la vez en el idioma tibetano y han (chino). En la instrucción de los casos en que participan tibetanos, los tribunales y las fiscalías utilizan el tibetano en sus docu-mentos legales. Todos los periódicos, las estaciones de radio y de televisión trabajan con los idiomas tibetano y han. La Radio Popular del Tíbet emite diariamente 20,5 horas en tibetano, que son el 50 por ciento del horario de progra-mación. La Estación de Televisión del Tíbet transmite diariamente 12 horas de programas en tibetano. Desde 1999, el canal en tibetano se transmite oficialmente a través de satélite. Actualmente, en el Tíbet se editan y distribuyen oficialmente 23 periódicos y revistas en tibetano. El Diario del Tíbet ya dispone del sistema computarizado para el trabajo editorial. Se ha logrado importantes éxitos en la estandarización de las técnicas informáticas del idioma tibetano. La enumeración del idioma tibetano ya figura entre las normas nacionales e internacionales. El tibetano ha llegado a ser la primera escritura de las minorías étnicas chinas con normas internacionales.

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