El Desarrollo de la Modernizacion del Tibet(3)
2008/04/10
La calidad de la vida del pueblo ha mejorado en gran medida. El desarrollo social y económico ha elevado notablemente el nivel de vida del pueblo tanto en lo material como en lo cultural. En el año 2000, el pueblo de las diversas etnias de la región autónoma se libró, de manera inicial, de la pobreza y no sufren hambre ni frío. Una parte de las masas populares ya llevan una vida acomodada. Gracias a esas mejoras, la estructura de consumo se ha diversificado. Los refrigeradores, televisores a color, lavadoras, motocicletas, relojes y otros artículos de consumo han entrado en las casas de los pobladores comunes. Muchos campesinos y pastores, ya ricos, construyeron nuevas casas, y algunos de ellos compraron automóviles. En la actualidad, la superficie habitada per cápita del Tíbet se halla en el primer puesto del país. Los medios de difusión como la radio, la televisión, las telecomunicaciones e Internet están al mismo nivel nacional e internacional, y se ven en la vida cotidiana de las masas populares. En el año 2000, la radio y la televisión llegaba al 77,7 y 76,1 por ciento de la población regional. En la mayoría de las zonas de la región autónoma, la población puede informarse, a través de las radios y la televisión, de los acontecimientos sucedidos el mismo día en el país y en el mundo. Además, se puede conseguir más informaciones por medio del teléfono, telegramas, fax, Internet y otros medios y comunicarse con distintos lugares del país y del mundo. La posición política del pueblo se eleva constantemente y se propicia amplia participación popular en la política. Como en todo el país, el pueblo tibetano goza, por ley, del derecho a elegir y a ser elegido, y participa ampliamente en la administración de los asuntos estatales y regionales. Ahora, entre los diputados a la Asamblea Popular Nacional hay 19 representantes del Tíbet, entre los cuales el 80 por ciento son de la etnia tibetana y de otras etnias minoritarias. Entre los diputados a las asambleas populares regional, distritales y cantonales, la etnia tibetana y las minorías étnicas de la región autónoma del Tíbet representan el 82,4, 92,62 y 99 por ciento. Los cargos principales de las asambleas populares, los gobiernos, las conferencias consultivas políticas, así como de las fiscalías y los tribunales a los distintos niveles son desempeñados por ciudadanos de la etnia tibetana. En los departamentos de los órganos estatales centrales hay también tibetanos en los cargos dirigentes. Entre el presidente y los vicepresidentes del comité permanente de la asamblea popular de la región autónoma, la etnia tibetana y otras minorías étnicas ocupan el 71,4 por ciento; entre los miembros del comité permanente, el 80 por ciento; entre el presidente y los vicepresidentes del gobierno popular, el 77,8 por ciento; entre todos los cuadros de la región autónoma, el 79,4; y entre los técnicos y profesionales, el 69,36 por ciento. El Tíbet sigue siendo una región subdesarrollada en el país, porque se halla situado en el "Techo del Mundo", tiene desfavorables condiciones naturales, toda vez que resulta afectada por bajas temperaturas y la escasez de oxígeno, y se encuentra limitada por el nivel de desarrollo sumamente bajo y por las condiciones sociales e históricas, que le ha dejado la sociedad atrasada de servidumbre feudal. Su volumen económico global es pequeño, su nivel de desarrollo es bajo, su agricultura, ganadería y medio ecológico son frágiles, sus instalaciones infraestructurales son débiles, su ciencia, tecnología y educación son atrasadas y no tienen la capacidad de acumularse y desarrollarse con sus propios medios. El desarrollo de la modernización tibetana aún dista mucho de las zonas litorales del Sureste de China. Empero, no hay lugar a dudas de que los últimos 50 años de desarrollo han cambiado en gran medida la fisonomía atrasada y pobre de antaño y se han creado las bases para que el Tíbet materialice la modernización mediante grandes saltos. 3. La inevitabilidad histórica de la modernización del Tíbet Cincuenta años no son más que un instante en la prolongada historia de la humanidad. Sin embargo, en ese breve lapso se han registrado cambios trascendentales en las tierras antiguas y misteriosas del Tíbet. La región ha dejado atrás la sociedad atrasada, pobre, aislada y estancada de la servidumbre feudal y marcha hacia la sociedad moderna, de democracia popular, progresista, civilizada y abierta. Su desarrollo ha sido reconocido en todo el mundo. Primero, se ha terminado definitivamente con el monopolio de una minoría de propietarios de siervos de los poderes políticos y de los recursos materiales y culturales del Tíbet. Todos los tibetanos se han convertido en dueños de la sociedad tibetana, crean y disfrutan de la riqueza material y cultural de la sociedad. La posición social y la calidad de los tibetanos se han elevando en gran medida. Segundo, se ha roto definitivamente el aislamiento, estancamiento y retroceso de la sociedad tibetana. La economía social avanza a pasos agigantados. La vida material y cultural del pueblo ha mejorado en gran medida. En la constante reforma y apertura, la modernización tibetana ha conocido un avance sin paran-gón y progresa de manera general. Tercero, se han abolido definitivamente la opresión y la discriminación étnicas y se ha limpiado el fango dejado por la sociedad del viejo Tíbet. Las peculiaridades étnicas y las excelentes culturas tradi-cionales del Tíbet reciben pleno respeto y protección en el sistema de la autonomía étnica regional, se han enriquecido en el desarrollo por la modernización, asimilando modernos contenidos que reflejan las nuevas necesidades de la nueva vida del pueblo y del progreso social, y han denotado mayor esplendor al ser heredadas de manera científica. La experiencia de media centuria ha demostrado la inevitabilidad histórica de la modernización del Tíbet y ha revelado la ley objetiva del desarrollo de la modernización tibetana. La modernización tibetana corresponde a la corrien-te histórica mundial y a la ley del desarrollo de la sociedad humana, y encarna las exigencias internas del desarrollo social del Tíbet y los anhelos e intereses funda-mentales de su pueblo. En la era moderna, la modernización es el problema común que enfrentan todos los países y regiones del mundo y es un proceso histórico inevitable, en el cual la sociedad humana ha progresado del subdesarrollo al desarrollo, de la ignorancia a la civilización y el progreso, del desarrollo relativamente independiente en el aislamiento al desarrollo general y acelerado en la apertura, cooperación y competencia. Al principio, la modernización nació junto con el levantamiento y la expansión de los países capitalistas del Occidente. Durante largo tiempo, los frutos de la moderniza-ción estaban monopolizados por las potencias occidentales y fueron utilizados en la agresión y dominación colonial de los países del tercer mundo. Después del siglo XX, con el surgimiento del movimiento de la descolonización, la lucha contra la pobreza y el atraso y la búsqueda de la modernización llegaron a ser la única vía a través de la cual los países del tercer mundo podían alcanzar la independencia estatal completa y la prosperidad nacional. La historia atestigua que la corriente de la modernización es tan impetuosa que quien se adapte a ella prosperará y quien vaya en su contra fracasará. En la era moderna, la productividad, el modo de producción y el sistema socio-político del Tíbet seguían todavía en la edad media. La invasión y el control imperialistas llevaron a la sociedad tibetana a una decadencia aún más precipitada y al borde del colapso general. Como única salida a esta situación y el tema más apremiante, quedaba suprimir la agresión y el control imperialistas en el progreso social del Tíbet, reformar el sistema socio-político y el modo de producción atrasado y hacer realidad la modernización de la sociedad tibetana. Después de la fundación de la República Popular China, a través de la liberación pacífica, la reforma democrática, la construcción socialista, la reforma y la apertura, el Tíbet se ha liberado de la agresión y el control imperialistas, y ha saltado de la servidumbre feudal atrasada de la época a la sociedad moderna de democracia popular, ha logrado un desarrollo económico veloz y un progreso social general, y está avanzando gradualmente hacia la modernización. Esto corresponde a la corriente histórica mundial de la moder-nización y a la ley de desarrollo de la sociedad humana y encarna las exigencias del progreso de la sociedad tibetana y los deseos fundamentales de su pueblo. La modernización tibetana forma parte inseparable de la modernización china y es la necesaria exigencia de los esfuerzos del pueblo de las diversas etnias de China por alcanzar la prosperidad conjunta y la revitalización de la nación china. Durante el prolongado proceso histórico, las 56 etnias chinas, incluida la tibetana, han explotado juntas el territorio chino y han formado la gran familia de la nación china, en la cual comparten alegrías y penas y se apoyan mutuamente. Como parte inseparable del territorio chino, el Tíbet siempre comparte la misma suerte con la patria, y se desarrolla junto con ella. El progreso del Tíbet está estrechamente relacionado con la patria, y la suerte de ésta siempre influye en el porvenir del Tíbet. En la época moderna, por su débil poderío nacional y por su régimen autócrata feudal corrompido e impotente, China se convirtió en una sociedad semicolonial y semifeudal. Todo el territorio chino, incluido el Tíbet, fue víctima de la agresión y el atropello de las potencias imperialistas e iba a ser repartido y desmem-brado. Gracias a la victoria de la revolución democrática nacional de China y la fundación de la República Popular China, el Tíbet se liberó pacíficamente, expulsó a las fuerzas imperialistas, emprendió el proceso de la modernización, se deshizo del pesado yugo de la servidumbre feudal después de la reforma democrática, y despejó el camino hacia la modernización. Como el Tíbet es una región relativamente atrasada, el gobierno central y el pueblo de todas las etnias del país siempre se preocupan por su desarrollo. Durante los últimos 50 años, el Estado ha prestado especial atención al desarrollo social y económico del Tíbet, le ha concedido políticas preferenciales en las finanzas, en los impuestos, etc., y le ha dado apoyos financiero, tecnológico y personal. Sucesivamente invirtió en el Tíbet cerca de 50.000 millones de yuanes, transfirió una gran cantidad de materiales a la región autónoma, y le mandó numerosos cuadros y técnicos, promoviendo enérgicamente la modernización tibetana. Se puede afirmar que en los últimos 50 años, el progreso y el desarrollo del Tíbet se han logrado bajo la correcta dirección de los grupos dirigentes con Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin a la cabeza en diferentes períodos históricos, y están estrechamente ligados a la unificación, al desarrollo de la patria y al abnegado apoyo del pueblo de todo el país y son la viva encarnación de las nuevas relaciones étnicas, caracterizadas por la igualdad, la unidad, la ayuda mutua y el desarrollo conjunto entre las distintas etnias de China. Tal como demuestran los hechos, la modernización tibetana depende de la modernización de la patria, y ésta última no se hará realidad sin la primera. Sin la primera, la segunda no será completa ni global. Sin la independencia y la prosperidad de la patria, la sociedad tibetana no podrá revitalizarse ni desarrollarse. Sólo cuando el proceso de la modernización tibetana se integre al de la patria y logre el apoyo y la ayuda de todo el pueblo chino, el Tíbet podrá aprovechar en su totalidad la oportunidad histórica de desarrollarse rápido, progresar de manera constante y prosperar. El vigoroso desarrollo de la modernización de la patria es firme respaldo para la modernización tibetana. La correcta dirección y el enérgico apoyo del gobierno central, la abnegada ayuda del pueblo de todas las etnias del país son eficaz garantía y necesaria condición para el acelerado y sano desarrollo de la modernización tibetana. La modernización tibetana es la gran causa del pueblo de las diversas etnias del Tíbet. Se debe insistir en la promoción de la misma, situando al hombre en el centro del trabajo y promoviendo el progreso general y sostenido de la sociedad. El desarrollo del Tíbet en los últimos 50 años se vincula al proceso de constante liberación y desarrollo del hombre, al progreso general de la sociedad y al desarrollo armonioso de la modernización y la protección ambiental. En todo momento, las diversas etnias tibetanas han sido el cuerpo principal y la fuerza motriz esencial para la modernización tibetana, y son ellas las que disfrutan de los éxitos del desarrollo del Tíbet. Gracias a la liberación pacífica y la reforma democrática, el pueblo tibetano de las diversas etnias se ha liberado de la agresión imperialista y de la dominación inhumana de la servidumbre feudal, se ha convertido en el dueño del Estado y de la sociedad tibetana, ha ofrecido un elevado entusiasmo y una gigantesca fuerza, y constituye el cuerpo vertebral que impulsa la modernización. Imbuidos de su responsabilidad como dueños, los tibetanos se entregan a la gran construcción del nuevo Tíbet y de la nueva vida, luchan unidos, trabajan arduamente en su nueva causa, perseveran en llevar adelante y de modo simultáneo la construcción económica y el progreso social, y en desarrollar de manera coordinada la economía y la protección ambiental, impulsando así el proceso de la modernización tibetana. En los últimos 50 años, la exitosa modernización tibetana ha expuesto ante el mundo los frutos de la lucha del pueblo tibetano de las diversas etnias, y encarna el gran poderío del pueblo tibetano. Los hechos han demostrado que la lucha unida de las diversas etnias tibetanas es la fuente de fuerza que impulsa la modernización tibetana. Sólo poniendo en pleno juego el entusiasmo, la iniciativa y la creatividad del pueblo tibetano y transformando la preocupación del gobierno central y el apoyo de todo el país en una ventaja propia de desarrollo del Tíbet, se podrá crear un milagro en el proceso de la modernización tibetana, nunca visto en el mundo. Sólo partiendo de los intereses fundamentales y las exigencias del pueblo tibetano e insistiendo en la estrategia de desarrollo sostenible, se desarrollará la modernización de manera acelerada y sana. La modernización tibetana se desarrolla en la región especial del Tíbet, para lo cual se debe tener en cuenta la realidad tibetana y escoger un camino de desarrollo con peculiaridades locales del Tíbet. El Tíbet se halla situado en la meseta Qinghai-Tíbet. El ambiente geográfico, las condi-ciones naturales, el desarollo histórico, la composición étnica, la creencia religiosa, las tradiciones culturales, las costumbres y hábitos del Tíbet presentan notables peculiaridades. El proceso de la modernización tibetana debe atenerse a la realidad objetiva, considerar a plenitud las peculiaridades históricas y reales y servir al desarrollo de la productividad y el progreso social y al desarrollo y la felicidad del pueblo tibetano. Las malas condiciones naturales, la atrasada base socio-económica y las complicadas circunstancias del de-sarrollo histórico del Tíbet en la época moderna han decidido que el Tíbet tiene que dedicarse a la modernización, acelerar el desarrollo con la ayuda especial del gobierno central y de los diversos lugares del país, tratar correctamente las relaciones entre la reforma, el desarrollo y la estabilidad social, hacer un aprovechamiento racional de los recursos naturales y proteger el medio ecológico y conseguir el desarrollo sostenido, general y armonioso de la sociedad y la economía del Tíbet. Debido a causas históricas, la mayoría de los tibetanos son creyentes religiosos. La influencia religiosa se percibe en los distintos aspectos de la cultura, el arte, las costumbres y la vida cotidiana. Tratar de manera correcta los problemas étnicos y religiosos es un importante problema que la modernización tibetana ha debido encarar durante un largo período. El desarrollo tibetano de los últimos 50 años ha demostrado que la modernización constituye el interés fundamental del pueblo tibetano y es el clave para materia-lizar la igualdad étnica y el desarrollo conjunto de las diversas etnias. Insistir en la autonomía étnica regional, garantizar de manera efectiva los derechos autónomos del pueblo tibetano, en especial su derecho autónomo a admi-nistrar los asuntos regionales según la ley, respetar a plenitud sus tradiciones culturales, sus costumbres y hábitos, sus idiomas y escrituras, y su creencia religiosa son una importante garantía para el desarrollo sano de la modernización tibetana. Se podrá encontrar un camino a la modernización con peculiaridades regionales y étnicas tibetanas, siempre que se tome la construcción económica como centro, se persevere en la reforma y apertura, se proteja la libertad de la creencia religiosa y al mismo tiempo se separe el poder administrativo del religioso, se orienten activamente las creencias religiosas mientras se impulsen la modernización y el progreso social, se mantengan y lleven en alto las peculiaridades étnicas tibetanas mientras se impulsen la industria, la ciencia, la educación y la cultura modernas, y se fomente la modernización de la industria y la cultura tradicionales tibetanas. La modernización tibetana se ha desarrollado de manera constante en la prolongada lucha contra la camarilla del Dalai y las fuerzas hostiles internacionales. El problema de la modernización tibetana se ha producido en complicadas circunstancias históricas e inevitablemente se relaciona con luchas internacionales. Durante largo tiempo, entre la camarilla del Dalai y las fuerzas hostiles interna-cional, por una parte, y el gobierno y el pueblo chinos, por la otra, se ha sostenido siempre una lucha por escindir a China y combatir la escisión y por obstaculizar la modernización y promoverla. En la edad moderna, una minoría de líderes políticos y religiosos de alto nivel del Tíbet hicieron todo a su alcance por impedir la modernización tibetana, con el fin de defender los intereses de clase de los propietarios de siervos y la decadente sociedad de la servidumbre feudal. Llegaron al extremo de fraguar actividades destinadas a lograr la "independencia del Tíbet" en contubernio con las fuerzas hostiles internacionales, en una tentativa por poner obstáculos a la liberación pacífica. Después de la liberación pacífica, haciendo caso omiso de la paciente espera del gobierno central y la vehemente demanda del pueblo tibetano, la camarilla del Dalai no escatimó esfuerzos para obstaculizar la reforma democrática y la modernización. Con el apoyo de las fuerzas hostiles internacionales, la camarilla instigó a una rebelión armada para escindir la patria. Fracasada la intriga, la camarilla escapó al extranjero y se confabuló con las fuerzas hostiles internacionales. Desde entonces, promueve con frecuencia condenas a China entre la opinión pública internacional, promueve en gran escala actividades separa-tistas contra China, difama de la construcción económica y el progreso social del Tíbet, y hace todo lo posible por perturbar, impedir y sabotear la modernización social del Tíbet. La camarilla del Dalai y las fuerzas hostiles interna-cionales tachan la liberación pacífica del Tíbet de "ocupación del Tíbet por China"; a los esfuerzos del gobierno central por promover la modernización tibetana, los llaman "eliminación de las peculiaridades étnicas del Tíbet"; el acelerado desarrollo de la economía tibetana lo califican de "destruc-ción del medio ambiente del Tíbet"; la preocupación del gobierno central y el apoyo de todo el país hacia la modernización, de "saqueo de los recursos tibetanos","control intensificado del Tíbet" y "asimilación por parte de los han"; la abolición del sistema social de unión de los poderes administrativo y religioso y de los privilegios laicos de la religión y los monasterios, la tachan de "extinción de la religión"; el nuevo esplendor de la cultura tradicional en la nueva época y el desarrollo de la ciencia, la educación y la cultura nunca visto en la historia tibetana, de "extinción de la cultura tibetana". En una palabra, la camarilla del Dalai puede fabricar cualquier acusación para calumniar todas las cosas que beneficien a la modernización y el progreso social del Tíbet y a la felicidad del pueblo tibetano, y se opone a ellas haciendo todo lo posible. Esto pone al descubierto la naturaleza reaccionaria de la camarilla del Dalai porque representa las atrasadas relaciones de producción de servidumbre feudal, la atrasada cultura religiosa de la unión de los poderes administrativo y religioso, y los intereses de las clases privilegiadas de una minoría de decadentes propietarios de siervos. Por otro lado, esto también revela la oscura psicología de las fuerzas hostiles internacionales de tratar de aprovechar el "problema del Tíbet" para destruir la estabilidad de China, desmembrar el territorio chino y obstaculizar el desarrollo y el robustecimiento de China. Los hechos no se pueden ocultar y la justicia siempre triunfa. Se reconoce universalmente que el Tíbet es una parte del territorio chino. El desarrollo y el progreso de la sociedad tibetana son obvios para todos. Los esfuerzos de China por promover la modernización tibetana y combatir las actividades separatistas de la camarilla del Dalai se corres-ponden con las tendencias históricas imperantes y la voluntad popular y se justifican perfectamente. La historia de los 50 años que han seguido a la liberación pacífica demuestra que se imponen las tendencias de la época y que el tren de la historia es indetenible. La modernización y el progreso del Tíbet son tendencias objetivas y voluntad de su pueblo. Todas las mentiras quedarán desmentidas por los hechos del desarrollo tibetano. Quedan condenados al fracaso todos los intentos de oponerse a estas tendencias históricas, impedir el desarrollo del Tíbet y propiciar su separación de China. La sociedad humana ha entrado en el nuevo siglo. La paz y el desarrollo son los dos principales temas para el mundo actual. China ha iniciado un nuevo período de desarrollo en el cual intensifica de manera general la construcción de una sociedad acomodada, y acelera la reforma, la apertura y la modernización. Como parte del tercer paso estratégico, la estrategia de desarrollo de las regiones occidentales se está poniendo en práctica. En la cuarta conferencia de trabajo sobre el Tíbet, convocada por el gobierno central, teniendo en cuenta las realidades del desarrollo del país entero y del Tíbet, se definieron metas estratégicas, destinadas a que en el nuevo siglo la modernización tibetana pase del desarrollo acelerado al avance a saltos, se decidió aumentar el apoyo al desarrollo tibetano. En lo que va del X Plan Quinquenal (2001-2005), el gobierno central y los diversos lugares del país van a invertir 32.200 millones de yuanes en 187 proyectos tibetanos, el gobierno central va a transferir al Tíbet 37.900 millones de yuanes como subsidio financiero. En esta conferencia se elaboró también una serie de políticas y medidas preferen-ciales. Todo ello ha proporcionado nuevas condiciones favorables y oportunidades de desarrollo incomparables para la modernización tibetana. Se puede afirmar que gracias a la firme base creada durante los 50 años de desarrollo y al gran apoyo y la ayuda del gobierno central y del pueblo de todo el país, el Tíbet avanzará a pasos firmes, luchando arduamente, y hará realidad el desarrollo a saltos en el proceso de la modernización, a la vez que le espera un porvenir aún más promisorio. (fin)
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