Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China

2012/09/10

A pesar de las repetidas y solemnes gestiones de China, el Gobierno japonés anunció el 10 de septiembre la llamada "compra" de las Islas Diaoyu y de los islotes afiliados Nanxiao Dao y Beixiao Dao para aplicarlos la llamada "nacionalización". Este acto constituye una severa violación de la soberanía territorial de China, una grave lesión a los sentimientos de los 1.300 millones del pueblo chino y un gran pisoteo a los hechos históricos y los derechos internacionales. El Gobierno y pueblo chinos han expresado su firme oposición y su enérgica protesta al respecto.

Las Islas Diaoyu y sus islotes afiliados han sido territorio sagrado de China desde la antigüedad, lo cual está apoyado por evidencias históricas y jurídicas. Los chinos fueron los primeros en descubrir, nombrar y usar las Islas Diaoyu. A lo largo de los años, los pescadores chinos han realizado actividades de producción en estas islas y en las aguas vecinas. Las Islas Diaoyu han sido incluido en la esfera de defensa marítima de China desde la Dinastía Ming (1368-1644) y han sido los islotes afiliados de Taiwan de China. Las Islas Diaoyu nunca han sido llamadas "Tierra Nullius". China es el propietario indiscutible de estas islas.

En 1895, al final de la Guerra Chino-Japonesa (1894-1895), Japón aprovechó la derrota obvia del Gobierno Qing y se apoderó ilegalmente de las Islas Diaoyu y sus islas afiliadas. Subsecuentemente, Japón obligó al Gobierno Qing a firmar el inequitativo "Tratado de Shimonoseki" y ceder "las Islas de Taiwan y sus islas afiliadas". Después del final de la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con la Declaración de El Cairo y de la Proclamación de Postdam, China recuperó Taiwan, las Islas Penghu y otros territorios que Japón había ocupado antes. Todo esto significa que las Islas Diaoyu y sus islotes afiliados fueron devueltas a China en términos del derecho internacional. La historia no puede ser revertida. La posición de Japón sobre el asunto de las Islas Diaoyu es una flagrante negación del resultado victorioso de la guerra antifascista mundial y un serio desafío al orden internacional de posguerra.

En 1951, Japón y Estados Unidos, junto con otros países, firmaron de manera unilateral el "Tratado de San Francisco", poniendo a las Islas Ryukyu (actualmente Islas Okinawa) bajo la administración de Estados Unidos. En 1953, el Gobierno civil de Estados Unidos en Okinawa, sin autorización, amplió la área de su jurisdicción, que incluyó el territorio chino de las Islas Diaoyu y sus islas afiliadas en ella. En 1971, Japón y Estados Unidos incluyeron a las Islas Diaoyu y otras islas en la área de reversión en el "Acuerdo de Reversión de Okinawa". El gobierno chino se ha opuesto con decisión desde el principio a esta práctica de dar y recibir en privado el territorio chino entre Japón y Estados Unidos, y se ha negado a reconocerla. Los supuestos reclamos del Gobierno japonés de que las Islas Diaoyu son territorio inherente de Japón y de que no existe disputa territorial entre Japón y China están ignorando por completo los hechos históricos y jurídicos. Estos reclamos son totalmente insostenibles.

Durante las negociaciones para la normalización de las relaciones diplomáticas bilaterales en 1972 y la firma del Tratado de Paz y Amistad en 1978, los entonces líderes de los dos países, teniendo en consideración la situación general de las relaciones bilaterales, alcanzaron el entendimiento y consenso importantes de " dejar de lado el asunto de las Islas Dioayu para una solución final en el futuro", lo que sirvió de condición para la normalización y el enorme desarrollo de las relaciones bilaterales, así como para la estabilidad y tranqulidad en Asia Oriental en los últimos 40 años. Si las autoridades de Japón niegan y tratan de eliminar con una pincelada el consenso entre los dos países ¿cómo podrá mantenerse estable la situación de las Islas Diaoyu? ¿Cómo podrá las relaciones sino-japonesas desarrollarse sin contratiempos en el futuro? y ¿Cómo podrá Japón ganar la confianza de sus vecinos, así como la del mundo?

En los últimos años, el gobierno japonés ha provocado continuamente problemas con respecto al asunto de las Islas Diaoyu. Especialmente este año, en que ha tolerado y consentido a las fuerzas derechistas a desencadenar la tormenta de la "compra de islas" con el fin de preparar el camino para su propia "compra". La gente tiene razón para creer que esas acciones de la parte japonesa sobre el asunto de las Islas Diaoyu no son en absoluto accidentales. La tendencia política que reflejan bien vale la pena la vigilancia. No podemos sino preguntar: ¿ Hacia dónde se dirige Japón en definitiva? ¿La futura tendencia de Japón podrá dar tranquilidad a la gente?

El Gobierno de China siempre ha otorgado importancia al desarrollo de las relaciones entre China y Japón. Los dos países y los dos pueblos sólo pueden convivirse amistosamente, no pueden ser antagonistas mutuos. Impulsar las relaciones estratégicas y mutuamente beneficiosas entre China y Japón está acorde con los intereses fundamentales de los dos países y pueblos, y es conducente a la salvaguardia de la situación general de la paz, la estabilidad y el desarrollo regionales. Sin embargo, el desarrollo sano y estable de las relaciones entre China y Japón requiere que Japón marche en la misma dirección y haga esfuerzos mancomunados con China. La acción de la "compra de islas" por parte del Gobierno japonés es contraria al mantenimiento de la situación general de las relaciones entre China y Japón.

El Gobierno chino ha declarado solemnemente que la llamada "compra de islas" por parte del Gobierno japonés es ilegal, inválida y en absoluto puede cambiar el hecho histórico de la ocupación japonesa del territorio chino, ni puede cambiar en absoluto la soberanía territorial de China sobre las Islas Diaoyu y sus islotes afiliados. La era de humillación del pueblo chino ha pasado, y no retornará. El Gobierno chino no se quedará de brazos cruzados ante la violación de su soberanía territorial. La parte china exhorta con firmeza a la parte japonesa a que cese de inmediato todos los actos que dañan la soberanía territorial de China, regrese sin reservas al consenso y el entendimiento alcanzados por ambas partes y vuelva a la órbita de resolver las disputas mediante negociaciones. Si Japón actue a su antojo, todas las consecuencias serias causadas por esta situación recaerán sobre él.

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