Wang Yi Asiste a la Reunión Ministerial Abierta del Consejo de Seguridad de la ONU sobre las Vacunas contra la COVID-19

2021/02/17

El consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, asistió el 17 de febrero de 2021 a la Reunión Ministerial Abierta del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre las Vacunas contra la COVID-19 a través de un enlace de video en Beijing, en la que pronunció el discurso titulado Fortalecer la Cooperación Antipandémica Global Teniendo a los Pueblos como Centro.

Wang Yi dijo que desde que el Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 2532 hace poco más de siete meses, la cual pide un alto el fuego mundial y el fortalecimiento de la lucha antipandémica con solidaridad, más de 180 países han revisado y aprobado la iniciativa de alto el fuego mundial, y se han logrado avances considerables en la situación en Libia, en Sudán y en otros países, lo que ha ayudado a la lucha internacional contra la pandemia. Al mismo tiempo, la nueva ola pandémica sigue extendiéndose, y los numerosos países en desarrollo, especialmente aquellos que se ven sometidos a conflictos y afectados por crisis humanitarias, se enfrentan a situaciones difíciles. "Debemos redoblar nuestros esfuerzos para hacer nuevas contribuciones a la lucha contra la pandemia y para mantener la paz", dijo Wang Yi. En este sentido, el canciller presentó las cuatro siguientes propuestas:

En primer lugar, adherirse a la supremacía del pueblo y fortalecer la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia. Ante la pandemia, no hay principio más importante que la supremacía del pueblo, y no existe mayor prioridad que la supremacía de la vida. Esta es una carrera de relevos para salvar conjuntamente vidas y no, por el contrario, un juego de suma cero en el que una parte gana y la otra pierde. Los países deben reemplazar la división por la unidad, y seguir firmemente el camino correcto de luchar contra la pandemia mediante la cooperación y de superar conjuntamente las dificultades coyunturales; deben sustituir los prejuicios por la ciencia, y luchar contra todo tipo de información falsa y contra todo intento de politizar la pandemia. En particular, los miembros del Consejo de Seguridad deben sentar el ejemplo para este propósito.

En segundo lugar, poner en pleno funcionamiento las resoluciones del Consejo de Seguridad y crear un entorno propicio para combatir la pandemia. Todas las partes en conflicto deben acatar concienzudamente la resolución 2532 del Consejo de Seguridad, alejarse de la aniquilación mutua en el campo de batalla y participar en la lucha contra la pandemia. Es necesario garantizar el acceso humanitario, y ayudar y apoyar con prioridad a grupos vulnerables, entre ellos mujeres y niños. La ONU debe hacer un buen uso del período de alto el fuego, realizar activamente la mediación, y promover el proceso de la solución política. China se ha opuesto sistemáticamente a las sanciones unilaterales no autorizadas por el Consejo de Seguridad, e insta a los países pertinentes a mostrar su espíritu humanitario y a suspender, por lo menos, las medidas coercitivas unilaterales no basadas en el derecho internacional.

En tercer lugar, resolver el déficit de vacunas y aumentar la asistencia y apoyo a los países en desarrollo. Las vacunas contra la COVID-19 están desarrollándose y produciéndose a un ritmo récord, pero también existen problemas urgentes por resolver: por un lado los problemas que se refieren al "déficit de la capacidad de producción". Para el caso de aquellas vacunas que han sido aplicadas con urgencia y que cuentan con una autorización condicional de comercialización, los países no solo deben depender de sus propias fuerzas para impulsar el suministro, sino que también deben emprender activamente la cooperación internacional, incluidas la producción delegada y la conjunta. Por el otro lado los problemas que se refieren al "déficit de la distribución". Las vacunas entran en los países de altos ingresos de manera rápida y en grandes cantidades, mientras que los países pobres, por el contrario, apenas tienen acceso a ellas, lo que no solo causará una "brecha de inmunización", sino que también agravará la "brecha de desarrollo". Todas las partes deben trabajar en común para rechazar el "nacionalismo" de vacunas, para promover la distribución equitativa y razonable de las vacunas, y especialmente, para lograr la accesibilidad y la asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo, incluidos los países en conflicto, a fin de no dejar que ningún país en necesidad se quede atrás, y que nadie que espere una vacuna sea olvidado.

En cuarto lugar, fortalecer la planificación y la coordinación y potenciar plenamente el papel del sistema de la ONU. Todas las partes deben continuar aumentando el apoyo político y la financiación a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, especialmente, deben continuar apoyando a la OMS para que lidere bien esta campaña de inmunización, que es la más grande en la historia de la humanidad. El "Plan de Implementación de las Vacunas contra la COVID-19" (COVAX) debe reflejar plenamente el principio de prioridad de los países en desarrollo y garantizar el suministro en las zonas de conflicto y en países sancionados. El Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), así como otros mecanismos, deben construir un canal verde destinado a la distribución de vacunas en los países en desarrollo, y particularmente, deben zanjar el "último kilómetro" en la región africana.

Wang Yi también dijo que el presidente Xi Jinping había anunciado solemnemente al mundo entero que las vacunas chinas serían un producto público mundial, lo que servirá para hacer contribuciones chinas a la accesibilidad y asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo. China siempre actúa en consonancia con sus palabras. China ha tomado la iniciativa de unirse a la iniciativa del "Acelerador del Acceso a las Herramientas contra la COVID-19 (Acelerador ACT)" propuesta por la OMS, ha llevado a cabo activamente la cooperación en la investigación y desarrollo de vacunas con más de 10 países, y se ha unido y ha apoyado a COVAX, para promover con acciones prácticas la distribución equitativa de vacunas. En respuesta a la petición de la OMS, China ha decidido proporcionar 10 millones de dosis de vacunas chinas a COVAX para satisfacer las necesidades urgentes de los países en desarrollo. Además, China ha proporcionado asistencia de vacunas a 53 países en desarrollo que han extendido sus peticiones, y ha exportado y está exportando vacunas a 22 países. China aprovecha activamente las ventajas de sus cadenas industriales, y apoya y ayuda a otros países en su procesamiento y producción de vacunas tanto en China como en las localidades, con el objetivo de mejorar la capacidad de producción mundial. China ha decidido unirse al Grupo de Amigos de las Vacunas contra la COVID-19 del personal de mantenimiento de la paz de la ONU y donar vacunas al personal de mantenimiento de la paz de la ONU.

Wang Yi subrayó que China nunca ha procurado alcanzar ningún objetivo geopolítico, nunca ha intentado obtener ningún beneficio económico, y nunca ha adjuntado ninguna condición política al llevar a cabo la cooperación internacional en vacunas contra el coronavirus. "Lo que más deseamos lograr es hacer que las vacunas se conviertan en un producto público accesible y asequible para los pueblos de todos los países y que sean verdaderas "vacunas populares". China seguirá esforzándose junto con todas las partes por fortalecer la cooperación en ámbitos como vacunas, y la prevención y control de la pandemia, por fomentar la construcción de una comunidad de salud de la humanidad, y por obtener la victoria final en la lucha mundial contra la pandemia.

Esta reunión, cuyo tema fue "Garantizar el acceso equitativo a las vacunas contra la COVID-19 en contextos afectados por conflictos e inseguridad", fue presidida por el Reino Unido, que ocupa la presidencia pro tempore del Consejo de Seguridad de la ONU en febrero. Asistieron al encuentro miembros del Consejo de Seguridad y el secretario general de la ONU, António Guterres.

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