Ministerio de Relaciones Exteriores
República Popular China

Wang Yi Preside Reunión de Alto Nivel de Consejo de Seguridad de ONU con Tema “Defender Propósitos y Principios de Carta de ONU y Fortalecer Sistema Internacional Centrado en ONU”

2026-05-27 02:50

El 26 de mayo de 2026, hora local, por iniciativa de China, presidente rotatorio del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) este mes, el Consejo de Seguridad celebró una reunión de alto nivel en torno al tema “Defender los propósitos y principios de la Carta de la ONU y fortalecer el sistema internacional centrado en la ONU”. El miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, presidió la reunión. El secretario general de la ONU, António Guterres, presentó información sobre la situación durante la reunión, a la que asistieron en viaje especial representantes de más de 100 países, incluidos ministros de Relaciones Exteriores y altos representantes de más de 20 países.

En su discurso, Wang Yi afirmó que la situación internacional actual está experimentando los cambios más complejos y profundos desde la Segunda Guerra Mundial. El gigantesco barco de la civilización humana está navegando hacia aguas peligrosas, y la causa de la paz y el desarrollo mundiales se encuentra en una encrucijada. Los desafíos actuales ponen a prueba el compromiso de la comunidad internacional con la salvaguardia de la paz, su determinación de defender la justicia y su valentía para emprender reformas audaces. Hay que unirse y actuar conjuntamente para defender, revitalizar y robustecer a la ONU.

En primer lugar, es necesario revitalizar la Carta de la ONU para fortalecer su liderazgo. La causa fundamental del caos actual no reside en que el espíritu de la Carta esté obsoleto, sino en que el orden internacional y las normas básicas de las relaciones internacionales, ambos consagrados en la Carta, no se respetan ni se observan de manera efectiva. La comunidad internacional debería retomar la visión fundacional de la Carta, realzar su espíritu y cumplir con las obligaciones en virtud de ella. Hay que adherirse a la igualdad soberana y oponerse a la injerencia en los asuntos internos; perseverar en la resolución pacífica de las disputas y rechazar el uso de la fuerza; persistir en salvaguardar los resultados victoriosos de la Segunda Guerra Mundial y repudiar la glorificación de la historia de la agresión. Todos los Estados miembros deberían alinear sus políticas con el espíritu de la Carta y observarla y actuar conforme a ella de manera conjunta. Los grandes países, en particular, tienen la responsabilidad de dar ejemplo respetando el estado de derecho y siguiendo el camino correcto, y no deberían practicar el doble rasero, el excepcionalismo ni la aplicación selectiva de las normas.

En segundo lugar, es menester revitalizar la autoridad del Consejo de Seguridad para que tenga mayor capacidad de actuación. Cuanto más turbulento sea el mundo, mayor será el liderazgo que se requiere del Consejo de Seguridad para gestionar eficazmente los conflictos y sus efectos de desbordamiento. La pertenencia al Consejo de Seguridad no conlleva privilegios, sino responsabilidades. Los miembros necesitan trascender los intereses nacionales y utilizar los bienes públicos internacionales con responsabilidad. El Consejo de Seguridad debería perfeccionar su Reglamento para garantizar que las propuestas sean objetivas, imparciales e inclusivas, y evitar imponer propuestas o iniciativas controvertidas. Los miembros permanentes deberían intensificar la comunicación y la coordinación en las propuestas más importantes, buscar el máximo nivel de consenso, reducir el antagonismo y la confrontación, y adoptar medidas eficaces para preservar la solidaridad y la credibilidad del Consejo. La comunidad internacional también debería defender conscientemente la autoridad del Consejo. Cualquier acción militar unilateral que eluda el mandato del Consejo es inaceptable, y cualquier sanción unilateral que exceda las resoluciones del Consejo carece de legitimidad. Es necesario evaluar el valor y la eficacia de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, y emprender las reformas necesarias para transformarlas y actualizarlas, con el fin de salvaguardar verdaderamente la paz.

En tercer lugar, es importante revitalizar la cooperación internacional para el desarrollo para lograr una mayor movilización. Dado el considerable retraso en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la ONU necesita coordinar enérgicamente las acciones globales y movilizar plenamente los recursos globales. Hay que consolidar el pilar del desarrollo, fortalecer el sistema de desarrollo, proporcionar a los países del Sur Global más apoyo financiero, tecnológico e intelectual en áreas clave como la reducción de la pobreza, y promover a los países desarrollados a cumplir seriamente sus compromisos de financiación para el desarrollo. La ONU necesita oponerse inequívocamente al proteccionismo y a las acciones unilaterales, oponerse a la generalización del concepto de seguridad en las cuestiones económicas y comerciales, y oponerse al bloqueo científico-tecnológico, el desacoplamiento y las disrupciones en las cadenas de suministro. Es imperativo aumentar de forma efectiva la representatividad y el derecho a la voz de los países en desarrollo en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). China apoya a la ONU en el fortalecimiento del diálogo con los países BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica), el Grupo de los Veinte (G20), el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), para construir un sistema de gobernanza económica y financiera global universalmente beneficioso y equilibrado.

En cuarto lugar, es imperativo revitalizar la plataforma de gobernanza global para reforzar su capacidad de ejecución. Ante la constante aparición de nuevas amenazas y desafíos, ningún país puede salvarse solo. Una respuesta unida es la única vía a seguir. Hay que consolidar la conciencia de una comunidad de futuro compartido de la humanidad y sustituir la coerción por la consulta, la suma cero por la ganancia compartida y los pequeños círculos por una mayor unidad. Es necesario realzar los valores comunes de la humanidad, abogar por los intercambios entre civilizaciones y la inclusión mutua, y rechazar las nociones de choque de civilizaciones y de superioridad de cierta civilización. Se debería defender firmemente el multilateralismo, aprovechar al máximo el papel de la ONU como plataforma central para la gobernanza global y apoyar el establecimiento de reglas internacionales y mecanismos de coordinación universalmente aceptados con la ONU como principal canal. China apoya a la ONU para que desempeñe un papel más importante en la solución política de las cuestiones candentes y respalda la exploración de un modelo de mediación integrado que abarque a la ONU, las organizaciones regionales, las partes interesadas y los organismos especializados. China llama a establecer oportunamente salvaguardias institucionales para la inteligencia artificial (IA) y elaborar soluciones integrales para la gobernanza en ámbitos como el espacio ultraterrestre, las regiones polares y el ciberespacio.

En quinto lugar, es menester revitalizar la eficacia del sistema de la ONU para fortalecer su vitalidad. Los Estados miembros necesitan cumplir con sus obligaciones financieras mediante acciones concretas, apoyar a la ONU en el cumplimiento de su mandato y contribuir de manera constante a su causa, en lugar de retirarse deliberadamente de tratados y organizaciones, ni mucho menos establecer alternativas. La ONU también necesita reformarse para adaptarse mejor a los tiempos cambiantes, estar mejor preparada para cumplir sus objetivos y brindar más resultados tangibles y accesibles a los pueblos de todo el mundo. China apoya la pronta implementación de la Iniciativa ONU80, manteniendo el rumbo correcto de la reforma e impulsando su eficacia. Debería respetarse la autonomía de los Estados miembros, los tres pilares deberían avanzar de manera equilibrada, y deberían atenderse las aspiraciones de los países en desarrollo para mantener las reformas en el enfoque correcto. Hay que simplificar los organismos y mandatos superpuestos en el sistema de la ONU, integrar mejor los recursos y promover una cultura de eficiencia.

Wang Yi destacó que este año se conmemora el 55.º aniversario de la restauración del escaño legítimo de la Nueva China en la ONU. Durante los últimos 55 años, como miembro permanente del Consejo de Seguridad, China ha participado y promovido activamente la causa de la ONU. En este nuevo punto de partida histórico, China continuará defendiendo sus principios y siguiendo el camino de la justicia. “Junto con todos los países, buscaremos una mayor unidad bajo la bandera del multilateralismo, promoveremos un sistema de gobernanza global más justo y equitativo, y avanzaremos hacia el objetivo de construir una comunidad de futuro compartido de la humanidad”, agregó Wang Yi.

En la mañana del mismo día, Wang Yi se reunió por separado con el secretario general de la ONU, António Guterres, así como con los ministros de Relaciones Exteriores de Baréin e Indonesia, e intercambió saludos con el coministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, el primer viceministro de Relaciones Exteriores de Kazajistán y otros representantes de alto nivel presentes en la reunión.

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